una noche, Jesús meditando,
- con sus ojos tan grandes y tan tristes-
entre las sombras contemplaba el mundo.
La oscuridad en torno se extendía
como una mancha de carbón:
¡Un inmenso sudario parecía!...
Y al contemplar la ingratitud humana,
más negra que la noche más oscura
y que la niebla mas espesa,
suspiro con dolor, con amargura.
Inclino sobre el pecho la cabeza,
y lloró...lloró mucho, lentamente.
Jesús abrío los ojos,
- esos ojos tan grandes y tan tristes-
que parecian llorar eternamente,
y al contemplar la bóveda sombría,
semejante a un oscuro treciopelo,
se secaron sus lagrimas...¡habia
un reguero de estrellas en el cielo...!
en compañia de tus seres queridos, familia, sobrinos tios y amigos si se pueden colar jejeeje
besos
bye